jueves, 22 de mayo de 2008

Sol Obras, Sol Sobras, Sol Robas

Los argumentos que brindó la empresa Sol Obras S.R.L. para pedir el concurso preventivo de acreedores son poco menos que desopilantes.
La firma que causó estragos en La Pampa –dejó al menos 13 obras abandonadas, más de 200 trabajadores en la calle y abultadas deudas con sus proveedores– puso como excusa que tuvo demasiado trabajo junto y por eso se fue a pique.
Lo más curioso es que ese trabajo fue, en todos los casos, encargado por el Estado: fueron emprendimientos oficiales por unos 16 millones de pesos. Y se supone que a los empresarios no les habrán puesto un revólver en la cabeza para participar de las licitaciones.
Además, en el mismo período, Sol Obras consiguió un crédito de 1.200.000 pesos del Banco de La Pampa.
La empresa está sospechada casi desde que desembarcó en la provincia: empezó a hacer negocios con el Estado cuando Carlos Verna se convirtió en gobernador y Rodolfo “Fito” Calvo manejó la abultada caja de la Secretaría de Asuntos Municipales. Calvo fue uno de los funcionarios que recomendaba a Sol Obras a los intendentes de distintos municipios donde la firma concretó negocios.
Esas relaciones político-comerciales involucran a algunos de los principales dirigentes del radicalismo: una de las obras que más polvareda levantó fue la de los carrizales de Colonia Barón. La localidad era gobernada por Daniel Kroneberger, ahora diputado nacional por el Frente Pampeano (FrePam) y siempre uno de los principales allegados a Juan Carlos Marino.
La complicidad de ese sector con el negocio de Sol Obras S.R.L. fue denunciado hace largo tiempo por la dirigencia del ARI/Coalición Cívica.

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