Desde hace tiempo el intendente de Santa Rosa, el radical Francisco Torroba, viene dedicándole sus máximas energías a poner en evidencia el estado aparentemente calamitoso de las cuentas municipales.
De acuerdo a sus dichos, la situación económica y financiera de la caja comunal es un desastre, por diversos motivos: la coparticipación es poca, el gobierno provincial peronista no le tira un hueso, los vecinos no pagan tanto como deberían y las tasas no son tan altas como para mejorar la recaudación hasta el monto en que haría falta.
Frente a ese mini-caos, la Gestión Torroba (suena bien, ¿eh?) ha decidido en los últimos tiempos vender algunas joyas de la abuela: quiere subastar el terreno del Tiro Federal, que le pertenece al municipio; y también sacar algunos pesos con la sede de Vialidad Municipal y otros bienes que, bien colocados, podrían representar unos cuantos mangos como para afrontar el pago de sueldos, por ejemplo.
Pues bien... esa estrategia torrobista tiene a mano una nueva idea, que bien puede servir como ejemplo a seguir. Créanlo o no, en la localidad de Tandil, el municipio aceptó venderle al tenista Juan Martín del Potro... ¡una calle!
El tema armó revuelo, porque encontró opositores a su paso. Pero imaginemos que esa ordenanza se aplicara en Santa Rosa: ¿no te comprarías una calle, una avenida, un parque o -de última- una banca de concejal?

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