
Mientras en algunos comercios –sobre todo minoristas y de las urbes más grandes– comenzaron a venderse productos alimenticios de primera necesidad por unidad, la Secretaría de Comercio cerraría las puertas nacionales a los alimentos extranjeros.
Según trascendidos, esta clausura de las importaciones no estaría firme ni mucho menos, sino que habría sido comunicada telefónicamente por el controvertido secretario Guillermo Moreno. La tele-medida, de todas formas, fue apoyada elípticamente desde Nueva York
por el ministro de Economía, Amado Boudou, quien se encuentra promocionando al país ante inversores internacionales.
Los insumos que están faltando son: lácteos, azúcar, arroz, aceite y derivados de la harina. Los empresarios del sector pretenden aceptar los reclamos salariales de los trabajadores de la industria, y para poder afrontar esto pretenden incrementar entre un 35 y un 40 % los precios de los productos de primera calidad. La solución que encontraría el Gobierno es cerrar la importación a fin de que los alimentos nacionales no tengan competencia y de esta forma allanar el camino para el aumento en góndola.
Desde el vecino Brasil, uno de los principales proveedores, ya se encendió una luz de alerta y no descartan medidas de protesta por la disposición. Esto se traduciría en implementar algún tipo de restricción a los productos argentinos.
Si bien en La Pampa todavía se vende con cierta normalidad, en Capital, Buenos Aires, La Plata , y en algunos hipermercados de las principales ciudades argentinas se comercializan algunos productos por unidad. En los más pequeños, directamente no hay.
Por su parte, el ministro Boudou no aclaró si el Gobierno está aplicando restricciones al ingreso de alimentos desde el exterior. Si bien evitó pronunciarse sobre si el Gobierno está implementando esta acción, remarcó que “lo que hay que cuidar es el mercado interno y a los productores argentinos”.
“Esto de ser buenitos y abrirnos al mundo y después no poder exportar limones a los Estados Unidos es una idea romántica, pero muy ingenua”, indicó el funcionario.
Agregó que hay que “dejar de ser tan inocentes en estos temas”, y remarcó que “este argumento se usó durante décadas en la Argentina para destruir el empleo y la industria”.
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