No esperó más. Los momentos eternos arreciaban ampliando el camino sinuoso que transita la desesperación. En la búsqueda del frasco de calmantes que tenía en la pequeña caja sintió un luto prematuro ante la despedida de otro atardecer. Desde chico lo deprimía el ocaso, era un sentimiento mecánico. En la habitación los alaridos de Polly Jean Harvey se filtran entre los poros del audio mientras los momentos eternos burbujean con desesperanza, fatiga y negación. Habló consigo mismo para rastrear en el pasado las causas de la infelicidad por las puestas de sol. Calló por los dos al no saber que decirse. Ninguna de las paredes habló (había muchas frases escritas). Y se encerró aún más en la bruma gris del ocio y el desconcierto. Pensó en salir y disfrutar los días en piel; la muestra de Sebastiao Salgado en el barrio de la Boca lo atrajo con una felicidad de segundos: la seducción del programa fue discreta, fugaz. Se distrajo al ver el teléfono repiquetear vivo sobre la alfombra y que gritara con impaciencia. Los momentos eternos volvían a sucederse en otro ciclo de atardeceres de los que le costaba cada vez más salir. Observó las cajitas de música desparramadas, la solitaria tela de la cortina, la pava y el mate humeando, la huella nerviosa de los pasos grabados en la alfombra, la luna de papel colgada, los platos sucios en la cocina y se dejó llevar flotando por la sensación de no hacer nada. Recostándose en el sofá los impulsos lo llevaron a ninguna parte. Pensó en Las doradas manzanas al sol de Ray Bradbury y en leer por décima vez El ruido de un trueno. En ese instante los latidos del corazón dieron con la nota del respiro y el cuerpo se escapó hacia otro limbo frugal, algún lugar de inmaterialidad.
Otro atardecer.
No esperó más.
Los momentos eternos arreciaban.
Otro atardecer.
No esperó más.
Los momentos eternos arreciaban.
Negro Vachino
Para tres que no están, pero están, en algún lado andan: el Ruso Blanco, Emilio la Zorra Álvarez y el Igor Farías
2 comentarios:
Muy bueno Vachino! realmente me lograste meter en el clima. Felicitaciones.
qué porqueria!
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