Este equino van deer flete realizó uno de los mayores actos terroristas contra el Bicentenario de nuestra patria, que hasta podría opacar los festejos que se vienen programando desde 1810, más o menos.
Concretamente el Zirocco azulcito –seguramente a sabiendas ya que proviene de un país con profunda raigambre monárquica– se infectó con un virus podrido y antipatria denominado “Arteritis Viral Equina” que si bien no provoca una alta mortandad, si un pilón de abortos en los cuadrúpedos y es más contagioso que el bostezo. La enfermedad corrupta e imperialista fue detectada en nuestra nación en marzo, pero reconocida oficialmente el 6 de mayo, cuando ya estaba descontrolada minando los destinos del pueblo todo.
Por ello, al Senasa no le queda otra que prohibir el movimiento de animales en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Esta terrible medida antinacionalista provocaría que en los estupendos festejos, actos, agasajos del Bicentenario los Granaderos a Caballo tengan que desfilar a pata. Entre otras cosas.
¿Pero como llegó la “Arteritis Viral Equina” al granero del mundo? El ingreso de la infección es tema de investigación, por lo que el Senasa ya inició un sumario interno, pero también podría actuar la Justicia debido a que algunos criadores afectados planean llevar el caso a tribunales.
A su vez se sospecha que personal del organismo sanitario actuó de manera negligente al autorizar el ingreso desde Holanda de un termo con semen del afamado padrillo de salto, propiedad del stud VDL, al no realizar pruebas de cuarentena para asegurar que el esperma esté libre de enfermedades.
Pero como en el basal Cabildo Abierto de 1810, acá también hay algunos que van a tener que dar muuuuchas explicaciones. Las pruebas al viscoso elemento que emana del pene del pingo se realizaron en el establecimiento Haras 4, de Ranchos, cuyo director técnico es el veterinario José Luis Boren, quien también representaba en el país a la firma holandesa que vendió el semen. Y si bien los análisis dieron negativos, ahora se sospecha fueron fraguados o no se realizaron, según denunció uno de los afectados.
Desde este humilde sitial de grandeza abogamos por el castigo a los culpables y les tiramos una idea a los organizadores del desfiles: que hagan como el padre de la Patria , el gran Don José de San Martín que cruzó los Andes en un burro muerto de hambre.
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