lunes, 10 de mayo de 2010

Contrapunto

Escribió Ernesto Tenembaum:
 
En contra de Magdalena (Ruiz Guiñazú), apareció –notable aparición, vaya a saber cómo apareció– la grabación de una pregunta que le hizo a Videla.
Sólo eso.
Desde que volvió la democracia, fue integrante de la Conadep, cuestionó el punto final y la obediencia debida, pero también el indulto de Carlos Menem, con quien nunca –destaquémoslo– tuvo nada que ver. Como los periodistas que, a mi entender –no quiero ofender a nadie– valen, criticó a cada uno de los gobiernos por aquello que, a su entender, era criticable. El día que se escriba su historia profesional sólo un canalla podrá decir de ella que se dedicó a hacer propaganda oficialista en algún momento. Los gobiernos son demasiado poderosos para defenderse solitos. Los periodistas tienen –o deberían tener– otro rol.
Pero las cosas son así. Como ahora critica al Gobierno, hay que descubrirle que fue cómplice de la dictadura. No es posible que los buenos de ahora no hayan sido los buenos de entonces.
La propaganda oficial incorpora en estos días una cancioncita donde acusa a múltiples personalidades de oponerse a los juicios contra los militares genocidas. Entre esas personas hay exiliados durante la dictadura, perseguidos de todas las épocas y luchadores inclaudicables. Uno de ellos es Luis Zamora, quizás uno de los políticos más coherentes y respetables del país. Zamora fue uno de los abogados que firmaba hábeas corpus en el CELS durante la dictadura militar –firmó, entre otros, el de Carlos Kunkel–. Ahora se lo acusa de oponerse a los juicios contra los militares. Una y otra vez. Cada día. Es mentira. Pero en una guerra –¿estamos en una guerra?– la verdad no existe.
No deberían pasar estas cosas. Pasan. Pero no deberían pasar.
Todo es un disparate pequeño, menor, casi insignificante: un intento de reescribir la historia bastante berretón, que describe más a sus autores que a los agredidos. Salvo por el detalle de que se ensucia la memoria histórica para utilizarla como herramienta en pleitos menores.
Habría que cuidarla, ¿no?
Digo: a la memoria histórica, si es que a alguien aún le importa.
No usarla, no tergiversarla, no transformarla en propaganda.
Porque tarde o temprano, estas cosas se pagan muy caras.

El artículo completo, acá
 

Contestó Carlos Barragán:

Estimado Ernesto: Soy el autor de Somos boludos, la cancioncita que por estos días te indigna y que escribí inspirado sobre todo en vos cuando te escuché (después escuché lo mismo de otros periodistas y políticos, en los casos en que esas categorías vayan separadas) que el Gobierno se había apropiado de los derechos humanos, y que por eso este año no ibas a ir a la marcha del 24 de marzo. Me pareció que utilizar el verbo “apropiar” estaba allí ubicando al Gobierno hacia un delito excepcional: robarse la causa y la razón de los derechos humanos. Sumando así otra iniquidad a las tantas que se le han sumado. En aquel momento sentí que la satisfacción de Madres, Abuelas y ciudadanos por la posibilidad de poder juzgar a represores no debía quedar teñida de esa mugre de la “apropiación”. Así que tomé un concepto sencillo de Sandra Russo: piensan que somos boludos porque al abrazar la búsqueda de justicia lo que hacemos es abrazar a un gobierno infame. Por eso la cancioncita dice “cuando meten preso a un viejo torturador, lo hacen para que a Cristina le vaya mejor”. Bien, en caso de que así fuera, si un cacho de justicia favorece la acción o la imagen de un gobierno, ojalá hubiésemos tenido más gobiernos autoglorificados por la consecución de justicia.
Ahora bien, la infamia del Gobierno sería autoadjudicarse con exclusividad la defensa de los DD.HH. Y ahí sí que hay una falta de justicia. Kirchner –que como informás no hizo nada antes por los DD.HH.– se envalentona. ¿Pero por qué se envalentona? Sencillamente porque –y esta es una acusación que le hace Patricia Walsh– lo único que hizo por los DD.HH. fue juntar los diputados suficientes para levantar la mano para poder derogar las leyes que protegían a los represores. ¿Y qué más tenía que hacer? ¿Volver a los ’70 como un Terminéstor para en lugar de hacer plata en el sur ponerse a defender a los perseguidos? Observación: hacer plata en este caso es señal de falta de moral.
Kirchner no es un militante de DD.HH., es un político que tomó una decisión política (decisión que no le trae mayores ventajas en las franjas altas ni en la bajas, apenas en las capas medias que seguimos siendo “progres”, ¡ay!). Y como político, cuando hace algo más o menos bien, lo magnifica para capitalizarlo.
Por lo tanto, mi cancioncita no acusa a nadie de oponerse a los juicios, acusa a los que como vos nos acusan de boludos que somos comprados en nuestras conciencias boludas, y no somos capaces de ver que cuando apoyamos a la Justicia apoyamos a estos impostores que la hicieron posible. Porque vos y los que nombro, creen que los Kirchner no se merecen apoyo ninguno porque no tienen méritos. Porque ustedes quieren gente virtuosa gobernando, no gente –cualquier gente– que tome decisiones que favorezcan la marcha del país. Es por estas cosas que la cancioncita para vos es Propaganda Oficial, cuando en realidad representa a miles de personas que piensan como yo y no como vos. No pensar como vos, en este punto, es ser un propagandista.

El artículo completo, acá

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Esas miles de personas están ya encolumnadas detrás del "peronismo moderno", y las que vendrán de acá al 2011. Veremos por enésima vez millones de votos reventando las cajas, más que nunca. Tal es la demagogia y el daño al país . . .

Anónimo dijo...

salvo algunas medidas populistas, después es pésima gobernante cristina fernandez... es autoritaria y prepotente.

Anónimo dijo...

y es cierto Ernesto, las cosas tarde o temprano se pagan. Esperemos que así sea, pero habrá que luchar mucho para hacerles pagar

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