Carlitos Bruno, el diputado radical, volvió de sus peripecias por el Viejo Mundo. Y con la lengua picante. Enterado de que en estas sudacas latitudes el vicegobernador Luis Campo había tenido la osadía de quejarse por su viaje a Europa, se dedicó a responderle con una virulencia un tanto contenida.Entre otras cosas, mezcló que fue con Campo compañero de estudios universitarios, aunque no se sabe muy bien qué tiene que ver ese detalle con el fondo de la cuestión. Un poco más ubicado al fin, el legislador le reprochó al titular de la Cámara de Diputados las quejas públicas, en lugar de tomas las medidas que hubieran correspondido.
Bruno dice que avisó que se iba, y ya se sabe que el que avisa no traiciona. Pero además, él mismo recordó que porque un diputado no puede ser reemplazado, "pero si falta un mes lo que no le corresponde es el cobro de la dieta". Digamos que Bruno está proponiendo que le descuenten el sueldo del tiempo que faltó.
“Yo nunca viví de la política -dijo el actual diputado y ex concejal- y si me depositó el dinero y no hay una manera de devolverlo lo voy a donar a una institución publica”, prometió. Aunque hubiera estado mejor que donara el viaje a Europa, ¿no?






