viernes, 29 de octubre de 2010

Néstor Kirchner y nos-otros

Por Silvio Lang (*)

El tiempo se inscribe en nos-otros cuando algún acontecimiento interrumpe nuestro día a día. La muerte es uno de ellos. Hacer vivir a un muerto en nos-otros, recordarlo, hablar de él, abre un espacio corporal poroso y resonante. Una cosa nos conduce a otra.   

Desde la mañana del miércoles hasta la madrugada del jueves escabiamos con unos amigos. Actores, actrices, militantes, periodistas. Seres que producen mi cotidianeidad. Hablábamos de la precariedad de la vida del actor, de los modos de ocupación de la escena y de la muerte de una potencia. De la muerte de nuestro líder político: Néstor Kirchner.  No sé cuantos porros nos fumamos ese día. Recién lloré a la mañana del jueves cuando la ví a Cristina Fernández de Kirchner de luto con sus hijos ubicarse a la cabeza del féretro. Como una Andrómaca resistiendo la muerte de Héctor, el guerrero troyano, junto a su hijo Astianax: “¡No quiero, no quiero que el rostro amado se borre de mi memoria!”.

jueves, 28 de octubre de 2010

La mirada interior

(...) La política como práctica autónoma ha perdido con la muerte de Néstor Kirchner.
En rigor, tras la muerte del ex presidente Kirchner toda la disputa de los sectores de poder por la transición política pareciera haberse instalado al interior del peronismo y el eje de la confrontación está motorizado por la desaparición de la función de líderazgo, hasta ayer encarnadas en la figura de Néstor.
En una estructura piramidal como la justicialista ese espacio de liderazgo es estratégico, y su vacancia irremediablemente precipitará niveles de confrontación, de una dimensión aún incierta.
El interrogante de la etapa es si Cristina Kirchner logrará ella misma o mediante la construcción de un nuevo dispositivo político ad hoc, ocupar aún en parte, el lugar de liderazgo interno del justicialismo.
Gobernadores, intendentes, estructura gremial, colectivos que tampoco son una unidad, resultan parte del trípode de la disputa que ineludiblemente vendrá, con el acompañamiento de las corporaciones económicas "por fuera", o sea más dentro que nunca. Se necesitaría seguramente haber contruído algo más, una estructura propia del espacio "kirchnerista", no hubo tal vez tiempo...
Hoy, obviamente todas las declaraciones públicas apuntan a reforzar la perspectiva de Cristina como nueva conducción política del espacio y del Partido Justicialista dejado vacante por su marido. Pero hoy es hoy y el tablero lo sigue ocupando, en su despedida final, la enorme figura de Néstor Kirchner. Protocolo.
La figura del vacío y la proximidad del abismo es la que se proyecta y comenzará a circular a partir de algunos días posteriores a hoy, cuya definición y este es el tercer dato significativo está ya claramente advertida acá:
Estamos de duelo. Pero muy pronto la coyuntura planteará, seguramente, serios desafíos . Como en todo momento de incertidumbre, se abre una instancia decisiva para la acción política. De la capacidad y voluntad de las dirigencias políticas e institucionales dependerá, en buena medida, que el vacío generado por la muerte de Kirchner no se convierta en abismo.

Si la oposición política fuera algo más de la sombra que proyectaba Néstor Kirchner editorializada por los medios hegemónicos , el justicialismo un partido con autonomía y cierta homogeneidad , el sistema institucional argentino resultaría menos permeable a los intereses de las corporaciones y podría administrar este episodio, aún con su impacto enorme .
Pero no es así, este fue tal vez el mayor proyecto inconcluso del presidente Kirchner y el resto de la presidencia de Cristina , deberá transitar con el apoyo de muchos pero no de todos, en ese espacio de incompletitud.
Hoy esta claro para nostros que , todos junto a Cristina, sabiendo claramente que, sin embargo, recontruir un sistema de liderazgo interior al justicilaismo traerá disputas de una magnitud indecidible , pero inexorables. Fuerza compañeros y compañeras...y hagamos lo que debemos hacer, sin garantías.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Chirolita, las pelotas

Cuando Néstor Kirchner asumió como presidente era "Chirolita".
Fue el predilecto de los apodos que le encajaron sus contrincantes, e incluso aliados, en una época especialmente vacía de la política: vacía de sentido, de objetivos, de razones. La política era marketing y mercado. Y se suponía que Kirchner iba a hacer los deberes que Duhalde -como representante de El Aparato- le dictara.
Hoy, que Néstor Kirchner murió pero está vivo el proyecto político del que él fue claramente uno de sus fundadores, los mismos dirigentes que lo llamaban Chirolita le reconocen el que fue tal vez uno de sus grandes méritos: haber recuperado el sentido de la política, su capacidad de transformación y movilización, su concepción como actividad colectiva relacionada con el bien común.

Cuatro reacciones

En medio del fárrago de pésames y todo eso, que incluye a veces demasiada hipocresía y a veces demasiado fanatismo, se rescatan 4 reacciones ante la muerte de Néstor Kirchher...
"Nuestro luto es la lucha". Juan Cabandié.
“A algunos la política no los toca en sus cuerpos y engordan toda la vida. Y a otros se los lleva la política. Kirchner era uno de los que la política le pasaba por el cuerpo. Un hombre visceral, apasionado”. Pino Solanas.
"Hay muchas lágrimas de cocodrilo que durarán dos días. Después saldrán con los cuchillos de nuevo". José Pablo Feinmman.
"Queda un profundo vacío, pero también una profunda huella". Martín Sabbatella.

Una muerte y lo que viene

Murió Néstor Kirchner, ya se sabe.
Y como ocurre en estas ocasiones, la muerte abre un nuevo panorama sobre lo que viene.
Kirchner se las rebuscó en forma para no pasar como uno más. Desde la presidencia y como conductor de un proyecto político que lo tenía como uno de sus líderes, se ganó apoyos incondicionales y enemigos acérrimos.
Resulta muy propio de este país y estas circunstancias que ahora venga el tiempo de la "celestización". 
Dirigentes que hasta hace una semana sólo disparaban dardos llenos de ácido, a niveles que atravesaban cualquier espíritu crítico, ahora nos hablan de su afecto y sus reconocimientos.
Resulta tragicómico escuchar ahora, por ejemplo, hace un ratito nomás, a un compungido Felipe Solá, casi lloricoso, reconocer que Néstor fue un anorme aporte a la democracia y todo eso. Hace un rato que Solá en alianza con Lilita Carrió y compañía diagnosticaban que la Argentina era gobernada por reminiscencias del fascismo.
Pero es así. Casi siempre es así.
El asunto es que, como dice Solá, Kirchner se murió militando. De eso no hay dudas.
Por eso mismo es que ahora se abre un abanico de posibilidades para el futuro del proyecto "nacional y popular" y del país.
Existe no demasiado lejos esa sensación de que el gorilaje que quiere recuperar lo perdido se va a venir con todo. También aparece la posibilidad de que dentro del PJ el apoyo a una Cristina sin Néstor no sea tan sólido ni tan convencido. Y existe la chance de que, para juntar fuerzas y reafirmar el rumbo, Cristina elija profundizar aquellas cosas que no se han hecho y buscar aliados que no tengan nada que ver con el pasado.

martes, 26 de octubre de 2010

El tipo que mejor entendió el Mundial


El mundo del fútbol mundial recibió hoy una pésima noticia, un anexo nefasto una verdadera página negra, amigos. Por más crudo que resulte, es nuestro deber, desde este pequeño sitial de grandeza que es este humilde diario, anoticiar también sobre lo trágico: hoy el renombrado pulpo Paul se fue a vivir al cielo de los pulpitos.
En cada tablón, en cada vestuario, también en cada estuario y en todos los rincones de un estadio vacío, en la zapatilla agujereada de un gurrumín pateando una latita por el medio de una calle de tierra, en la prolija crestita de Beckham y en una furiosa patada en las canillas: todo el arco futbolero llora al molusco preventor.
Durante la última cita ecuménica del balompié planetario, acaecida en las lejanas tierras del Sudáfrica, el animal se hizo archi VIP en virtud de acertar sin error el prode de la FIFA. Algunos lo querían cortar en rodajas y hacerlo a la plancha, otros querían hacerle sendos monumentos, y hasta algunas pulperas intentaron meterse en la pecera del acuario de Oberhausen, Alemania, para procrear al octópodo.
La carrera del Paul fue tan meteórica como suelen serlo las de las estrellas de todos los ámbitos: vivió rápido y murió joven como un James Dean de la cartomancia futbolera. Sólo, fané y descangallado, el cefalópodo pasó a mejor vida tras tres largos años de pegarle en el palo y entrar. El Sea Life anunció que realizará una estatua a su más ilustre inquilino, de quien hurgando en su biografía aprendemos que era asceta, es decir que no la ponía nunca, excepto en sus adivinamientos.
El sujeto más famoso del mundial salió durante el último campeonato por la friolera de 600 cadenas de televisión de todo el globo, e incluso la influyente CNN, que encima es de un país que al fútbol le da la misma importancia que a los países tercermundistas, interrumpía la programación para pasar en directo la jugada del Paul.
El simpático animal pesaba 700 gramos y tenía 9 cerebros –que cuando se alineaban, hacían estragos–, y tres corazones. Sumado esto último a que había nacido en Inglaterra, cuna del fútbol, el amigo estaba predestinado al mejor deporte del mundo.
Y como suele suceder con los famosos, al molusco también le llegó la inmortalización cinematográfica: “El asesino de Paul el pulpo”, una producción de la China Film Group y Beijing Filmblog Media, quienes rodaron la película con un doble del famoso habitante marino.
Una página negra escrita en su tinta, una pena inconmensurable. Murió simplemente Paul, el tipo que mejor entendió el fútbol en el último mundial.

domingo, 24 de octubre de 2010

Pensamientos de un empleado estatal

El mundo es fácil cuando sonríe un hijo. Una claridad magnánima impregna los espacios: el interno de la pata en una mesa, la taza china verde, el frasco con ajíes en vinagre, el espejo rústico antiguo que adorna la pared, el par de ojotas abandonadas en la puerta, el ronquido de la mujer desde el cuarto, la araña pintada con antióxido que cuelga del techo, la caravana de hormigas negras que trepan accediendo a la pileta en la cocina, el tacho de basura, la cafetera desteñida por el fuego, todo es armonía cuando sonríe un hijo. Pero la primera mañana de marzo es fresca y en la oficina el ambiente es espeso, vulgar, un caldo arrogante. Hay plantas trepadoras: mujeres con aires de proctólogas buscan hurgar con sus uñitas recién pintadas cualquier culo para obtener el ascenso necesario y así sus lenguas bífidas arriban al punto cúlmine de la idiotez y el puterío. Víctor no les da bola. Lo tienen harto cansado con sus rezongos y dietas de anoréxicas fecales. Deja pasar los comentarios hirientes para resguardarse en el trabajo de computadora. En general, la burocracia del Estado es insensible, desarrima y tétrica: en casi todos los grupos humanos los celos, la codicia y el malestar ante el mínimo éxito ajeno se vuelven causa común, una costumbre puerca, innecesaria. Pero son las reglas del juego y Víctor intenta quebrar esos pensamientos que tiene eclipsando la mente con silencios absolutos. Disfruta un poco escuchar las críticas de uno y otro bando porque en el medio de tanta charlatanería e incoherencias fluye para desaparecer. No es ningún vivo, aunque tiene una ventaja sobre el resto: habla muy poco y adormecido parece ser otro gusanito más en el estofado de siete días que se quedó afuera de la heladera. La felicidad de Víctor no transcurre por la obsecuencia del poder ni la rapiña del dinero. La vida que persigue va detrás de una directriz: la familia. O por lo menos eso quiere creer y el trabajo se torna un mero pasatiempo que sirve para lograr algunos recursos económicos.


Una reunión interminable se extiende en la mesa principal de la Dirección de la que forma parte. Víctor, como de costumbre, no opina por vergüenza a ser escuchado. Diferentes posturas entrechocan conceptos y discursos bien armados para solucionar problemas para gente necesitada. No cree en nada de lo que dicen. La ayuda filantrópica que ostentan es mera propaganda política: quieren votos y solamente votos, ganar las próximas elecciones para manotear las llaves de la cajita feliz con presupuestos, licitaciones, negociados y contratos a voluntad. Habla un profesor de Ciencias Económicas, un puntero de barrio, una flaca administrativa y un par de chusmas obsecuentes. Víctor no opina y es un cobarde rabioso. Sonríe hasta al que lo trata con desprecio. Recuerda algo que leyó de Julio Cortázar en un breviario de su vida, en uno de esos fascículos que se compra con el pasquín matutino, en una parte Cortázar decía algo así: Sigue siendo un país lleno de chantas, que acusan a los demás de todo lo que pasó pero se excluyen cuidadosamente, porque ellos son buenos y valientes y democráticos…La falta de responsabilidad, o su delegación en los demás, sigue siendo el mayor peligro en el país, dijo de la Argentina a principios de los años ochenta y suena implacable, antiguo y moderno, toda la historia de un pueblo que se repite en sus avivadas y fracasos y Víctor es parte de todo eso. Pero es problema de ellos. El infierno que perturba sus sentidos es otro, las letras: garabatos, pequeños artículos robados, la descripción de sucesos e ideas trasnochadas, pensar dudosas palabras de Diccionario, todo se transmuta en acertijos para copiar en papel. El desafío aterrador de Víctor es no poder escurrir pensamientos, en la letra congelada y muerta que no explica ni escribe, en no actuar por culpa de la parálisis del pelotudeo.


En el recreo de la jornada laboral, mientras almuerza un sándwich de pollo con lechuga y tomate, busca en el i-pod un disco de Sumo, Divididos por la felicidad y pasa un tema y empieza el segundo…Silver moon is oh, so distant,In her black black distant sky, Silver moon is also crying I don't think she knows just why... y Víctor piensa ¿Algún día llegará el momento en que publique? Le hincha las pelotas que las editoriales impriman nada más que libros de autoayuda, fábulas de personajes conocidos mediocres, tres mil recetarios gastronómicos, aventuras circenses de políticos pillines, corruptos divertidos con sonrisas de setenta dientes, volúmenes de periodistas carcamanes. ¿Volverán los tiempos, como decía Andrés Rivera, de los viejos editores chiflados capaces de hipotecar la casa propia por el sencillo hecho de que les gustaba un libro anónimo? Víctor no cree. No cree en nadie excepto en la familia y varios amigos. La mayoría de la gente lo aburre porque piensa sólo en su gloria y billetera personal a costa de hacer cualquier trapisonda barata. La corrupción, piensa Víctor, taladró todos los niveles: el empleado que roba la resma de papel y el senador que se lleva doscientos mil en cometas forman una mentalidad negativa, viciosa e histórica de la que todos, inclusive él, forman parte. El fondo mugriento de un cenicero con novecientos mil cigarros apagados. Y entonces todo se vuelve luz. Vuelve al principio. La negatividad se derrite como helado en las manos sucias de un niño. El mundo es fácil cuando sonríe un hijo.
Negro Vachino

sábado, 23 de octubre de 2010

Comisionado de las alcantarillas





Así explota la tecnología

Un teléfono. Una impresora. Un iPhone, ahora tan de moda... Todos productos tecnológicos que el mundo capitalista toma en esta era como imprescindibles porque... "mejoran la calidad de vida".
La calidad de vida que no mejora, sino que empeora -y muchísimo- es la de los trabajadores explotados para que todos esos productos modernosos lleguen a manos del mercado.
Un excelente artículo de Juan Luis Sánchez repasa en Periodismo Humano la cara oculta de todo ese proceso. Pasen y lean...

jueves, 21 de octubre de 2010

He visto al Piwichén...

Juan Carlos Pumilla (Pinqui) acercó -siempre oportuno- un poema de Edgar, que es vecino de Roberto Constantino (el de la foto).

He visto al Piwichén...

Vive en su casa
de siempre. Ya está viejo,
y puntualmente, mes mes, percibe
jubilación.

Pregunto: ¿de qué se jubiló?;
¿de criminal de lesa humanidad,
o tal vez, y sin tantas pretensiones, de hábil
torturador?

He visto al piwichén rondar la noche.

Va de compras, camina,
y hasta algunos vecinos lo saludan. ¿Quién oye,
después de treinta años, aquellos alaridos
sobre el desnudo lecho del tormento? ¿Quizás
él, en sus pesadillas, en el fondo
de su eventual conciencia?

Como diría el poeta
Daniel Bilbao:
"Así funciona la sociedad del olvido"

He visto al piwichén rondar la noche.

(Piwichen es un pájaro con forma de gallo, de patas largas y casi sin cola, sus plumas poseen un rojo intenso y brillante; tiene además un pico largo. A este animal no le gusta ser visto, por esa razón siempre está escondido, sólo sale en ocasiones a buscar alimento, al igual que como lo hacen las gallinas, por eso es muy común que uno lo confunda, y es ahí cuando se debe tener mucho cuidado, porque si te llega a pillar que lo observas, te da Perimontun.
El Perimontun es una visión que tiene la persona, como apariciones, o simplemente es algo extraño que solamente puede ver el afectado, son muy temidos los espíritus o animales emparentados con este mal, ya que de algún modo enferman o producen padecimientos en alguna extremidad en la persona, impidiéndole trabajar y aún peor agravándole con el tiempo.
La sanación sólo está en manos de una machi especialista en estos casos, por el hecho que cada una tiene su área de trabajo. Esta asistencia debe realizarse lo más pronto posible, ya que la enfermedad avanza rápido y al final produce la muerte).
Foto: Armando Núñez

Siempre lo mismo, nena

Los que el martes estuvieron atentos a la transmisión que hizo la Televisión Pública en directo del discurso de apertura que dio la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, habrán visto la figura -trajeada y todo- de Matías Sapegno, periodista pampeano, mezclado con los asistentes al Tercer Congreso Mundial de Agencias de Noticias.
Pues bien... el amigo Sapegno ha decidido no sólo estar ahí participando, sino convidándonos con rico material por vía de su blog Pobres Ideas, donde ya colgó variados post sobre el tema.
Uno de ellos, digno de ser leído, releído, pensado y reflexionado, se titula "Quién se parece a quién", y señala textualmente...

Ramón Salaverría (foto), de la Universidad de Navarra, opinó hoy que radios, canales de TV y diarios se están pareciendo cada vez más a las agencias. "Un mismo músculo editorial produciendo contenidos para distintas plataformas", fue su frase textual para sintetizar el fenómeno.

Salaverría, en el 3° Congreso Mundial de Agencias de Noticias, explicó que se está dando una "convergencia multidimensional" en los medios de comunicación, que consiste en cuatro cambios:

-en la tecnología
-en la estructura organizativa
-en los perfiles profesionales
-y en las demandas del público


Respecto de los profesionales, dijo que los periodistas tienen una resistencia cultural a incorporar las nuevas tecnologías.
En general y a grosso modo, va quedando en limpio en este congreso que los principios que rigen desde siempre el trabajo periodístico siguen vigentes; lo que se está buscando (y experimentando) son nuevas vías para difundir las noticias.

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